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lunes, 29 de noviembre de 2010

Eterna Ventana

Por qué la ventana siempre significó algo. Estaba flotando en medio de la vía láctea, y nada olía a leche. Tranquilo, callado, pausado, ido, muerto, vivo, en levedad. Mírenlo, él y las estrellas que no alcanzan a rozarlo, él y el aire irrespirable, él dejando de ser humano; me pregunto cómo se inflan sus pulmones, si en ese aire yo me estaría ahogando, me pregunto tantas cosas, yo lo estoy mirando, y tú, ¿tú logras hacerlo, mirarlo, escucharlo, pero sin tocarlo? Escucha, es el sonido del eterno vacío, desearía escuchar el llanto del mar en estos momentos, el llanto de un mar nocturno alojado en algún planeta lejano. Curiosidad, siento curiosidad porque a él sólo puedes verlo sin tocarlo, y él flota, no es humano. Sus ojos, dos hoyos negros de diferentes tonalidades, los mantiene cerrados, el hecho de abrirlos podría provocar tanto daño... qué me calma, el futuro, mi futuro asegurado.
Y cerré la ventana, y se acabó ese universo creado, qué pocos minutos de tristeza, que alegre cascada de viento, qué nublosa entrada a este infierno planeado. Y me escondo, me escondo detrás de la ventana de la eterna mirada de los hoyos negros callados, de qué se trata esta historia, se trata de una ventana que partió en dos a un hombre no humano, lo partió en dos y termino una vida que nunca nació, y que lo único que hizo fue morir flotando.

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